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05 octubre 2026

Citas

"Un cuerpo fuerte escucha, obedece. Un cuerpo débil manda. Si tu cuerpo es débil siempre te dirá lo que debes hacer. Si tu cuerpo es fuerte siempre te escuchará cuando le mandes que haga algo. Si lo entrenas bien podrás ir superando muchos de los obstáculos que te irán poniendo los años".

ANDRE AGASSI
Ex-tenista de EEUU. Ganador de 8 Grand Slams, 1 oro olímpico y el Golden Slam (sólo 5 tenistas lo han ganado)

13 mayo 2026

¿Qué fue de... Charlotte Cooper?



Charlotte Cooper Sterry nació el 22 de septiembre de 1870 en Ealing (Inglaterra, Reino Unido). Fue la menor de 6 hermanos pero la más movida de todos ellos. "Chattie", que era el nombre por el que le conocían sus más allegados, mostró un gran interés por el tenis, que era un deporte practicado mayoritariamente por hombres, desde muy joven. Siendo una niña ingresó en el Ealing Lawn Tennis Club en donde, desde el primer día, mostró un talento innato para este deporte. Allí, en las pistas del club de tenis de su localidad natal, coincidió con el irlandés Harold Mahoney, uno de los mejores jugadores del mundo del momento. Gracias a sus consejos logró mejorar su técnica y el nivel de su juego a niveles no vistos en una mujer hasta entonces. De hecho, fue una de las grandes revolucionarias del deporte femenino en general y de tenis en particular. Es recordada por ser una de las primeras mujeres que comenzó a realizar los saques por encima de la cabeza y las voleas, algo que por entonces sólo hacían los hombres. Su potente saque y sus subidas a la red causaban estragos entre sus rivales. Así, con 13 años, ya empezó a hacerse un nombre en el tenis británico, sobre todo cuando ganó su primer torneo individual absoluto en Ilkley (Inglaterra). Con 14 gana el torneo que se organizaba en su club, el Ealing Lawn Tenis Club, la victoria de la que Charlotte guarda un mejor recuerdo: "Ganar mi primer campeonato del Ealing Lawn Tennis Club a los 14 años fue un momento muy importante en mi vida. Recuerdo perfectamente cómo, vestida por mi orgullosa madre con mis mejores galas, corrí al Club el sábado por la tarde para jugar la final sin rastro de nervios y gané; ese fue el primer partido realmente importante de mi vida".

En 1893 disputa su primer torneo de Grand Slam, Wimbledon, en donde logró alcanzar las semifinales tras caer ante la que será su gran rival en los próximos años,  Blanche Bingley. En 1894, con 24 años, prosigue su meteórica progresión y añade a su repertorio una gran consistencia en el juego desde el fondo de la pista, donde domina una gran variedad de golpes. Además, es capaz de leer los partidos como pocas jugadoras, desarrollando una gran inteligencia táctica. También fue una pionera en el campo de la preparación física ya que durante el invierno, cuando no se podía jugar en las pistas de hierba, trataba de mantener su forma física saliendo a correr y jugando al hockey sobre hierba. Gracias a todo esto, ese año conquista por primera vez el título de su club de tenis, el Ealing Lawn Tennis Club. En 1895 ganará su primer torneo de Wimbledon, en una final histórica, tras remontar dos 0-5 a su compatriota Helen Jackson. Pero no todo serán buenas noticias para ella, ya que en 1896, a las pocas semanas de ganar su segundo Wimbledon, se queda sorda. Una grave infección en el oído parecía haberle puesto fin a su incipiente carrera deportiva cuando contaba con 26 años. La importancia que tiene en el tenis el sonido de los golpes parecía hipotecar cualquier esperanza de volver a verle desplegar de nuevo todo su potencial. Pero nada más lejos de la realidad, ya que regresó con fuerza y en 1898 se hizo con su tercer Wimbledon. 

En 1900 los organizadores de los Juegos Olímpicos modernos, tras las presiones sufridas, acceden a que las mujeres puedan participar en ellos, teniendo sus pruebas propias. Atrás quedaban las misóginas declaraciones de su fundador, Pierre de Coubertin cuando decía abiertamente que "la presencia de la mujer en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta". Charlotte será una de esas 23 pioneras que sellaron su nombre en la historia del deporte olímpico femenino, con el añadido de que, además, se convirtió en la primera mujer de la historia en convertirse campeona olímpica. Logro que completará con una segunda medalla de oro, esta vez en la modalidad de dobles mixtos junto al inglés Reginald Doherty. A partir de este momento, su carrera deportiva pasará a un segundo plano en su orden de prioridades ya que en 1901 se casa con Alfred Sterry, un abogado que llegará a ser presidente de la prestigiosa Lawn Tennis Association. 

Y aunque pronto tuvo dos hijos, en los años siguientes siguió practicando el tenis, y compitiendo, todo lo que su tiempo libre se lo permitía. En 1908, con 37 años, jugó su undécima y última final de Wimbledon, con la que sumó su quinto entorchado, convirtiéndose en la ganadora más veterana del torneo inglés, récord que aún hoy perdura. Sus once finales de Wimbledon fueron otro hito que perduró en el tiempo muchos años hasta que en 1994, la tenista checoslovaca Martina Navratilova lo superó al jugar su duodécima final. Su carrera tenística, aunque ya a otro nivel, se prolongó hasta los 50 años, manteniendo un vínculo con el deporte el resto de su vida. En las instalaciones de Wimbledon se le sigue recordando porque siempre se desplazaba hasta ellas en su bicicleta, portando sus dos habituales raquetas de madera maciza de fresno: una para cuando hacía buen tiempo y otra para cuando las condiciones meteorológicas no eran las adecuadas. Falleció en 1966 en Helensburgh (Escocia), cuando contaba con 96 años. La Federación Internacional de Tenis la incluyó en 2013 en su Hall of Fame, en reconocimiento a su carrera deportiva y su aportación al reconocimiento del tenis femenino.

15 abril 2026

¿Sabías que...?

¿Sabías que el famoso torneo de tenis, Roland Garros, uno de los cuatro abiertos que forman el Grand Slam en tenis, toma su nombre de un héroe de guerra francés?

Eugéne Adrien Roland Georges Garros fue un piloto de aviación francés nacido en octubre de 1888. Además de ser el primer piloto en cruzar el mar Mediterráneo sin hacer escalas, durante la I Guerra Mundial fue un destacado miembro de la aviación francesa, con varios derribos de aviones enemigos en su haber. Tras fallecer en 1918 en acto de servicio en pleno combate aéreo contra varios Fokker alemanes, fue homenajeado por la Federación Francesa de Tenis poniendo su nombre, en 1927, a un estadio construido al oeste de París. Posteriormente, también se le daría su nombre al prestigioso torneo internacional de tenis que se disputa en dicho estadio, y que ha llegado hasta nuestros días.

05 marzo 2026

Citas

"La presión es un privilegio. Un campeón tienen miedo a perder. Todos los demás tienen miedo a ganar"

BILLIE JEAN KING
Tenista, y activista por los derechos de la mujer, estadounidense. Ganadora de 39 títulos de Grand Slam

📷ESPN

05 enero 2026

El efecto Alcaraz. La historia del campeón que ha redefinido la esencia del éxito (2026)

A sus 22 años, el murciano Carlos Alcaraz ha recogido el testigo de los Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic, para posicionarse como su heredero al frente del tenis mundial. El número 1 más joven de la historia en el circuito ATP ha llegado para romper con el modelo de jugador de laboratorio que tanto abunda en el tenis actual. Su juego, tan imprevisible como espectacular, enamora allá por donde pasa. Y es que esa es la clave de su éxito, disfrutar con lo que hace, huir de lo que se espera de él y ser fiel a su particular filosofía de vida. "La felicidad ya es un éxito" dice. Y razón no le falta.

Desde hoy, ya está incluido dentro de nuestro #PLEIEF 

24 octubre 2025

Charla con Serena Williams en los actos de la Fundación Princesa de Asturias



Nuestro Departamento de Educación Física, fiel a su cita con los premios Princesa de Asturias de los deportes, estuvo presente en el acto con la tenista norteamericana Serena Williams. El acto, celebrado en el renovado edificio Calatrava de Oviedo, contó con la presencia de alumnado y profesorado de nuestro centro, tras ser invitados por la organización por haber tomado partida en las actividades del programa "Toma la palabra", organizados por la Fundación Princesa de Asturias. El acto, que contó con la presencia de 1.800 asistentes, tuvo dos moderadores de lujo, el también tenista Feliciano López y la regatista Theresa Zabell. A lo largo del evento, Serena Williams se mostró abierta y cercana a los jóvenes, a los que les dijo estar "muy emocionada de estar en Asturias, es un verdadero honor. Nunca imaginé estar aquí algún día. Para mí significa mucho que se reconozca mi carrera, mi trayectoria y mi trabajo a nivel mundial.". Les recordó las que considera las claves de su éxito, el trabajo, la disciplina y la humildad. También mencionó una de las grandes luchas a las que tuvo que hacer frente, y no precisamente dentro de las canchas: la igualdad salarial que siempre ha perseguido entre los tenistas. “Siempre me ha importado mucho a lo largo de mi carrera el legado que dejaba en el mundo del tenis. No solo cuántos torneos iba a ganar, sino también qué podía dejar en este deporte. Una cosa que me parecía realmente importante era conocerme a mí misma. Siempre me ha parecido muy importante la igualdad salarial. Cuando comencé en esto me esforzaba y trabajaba tanto como cualquier otro hombre y no tenía por qué ganar menos dinero. Una parte importante de mi misión era acudir a esos Grand Slams en los que no se pagaba lo mismo para tratar de entender el por qué y para responder que merecíamos cobrar lo mismo porque trabajábamos igual de duro. Para mí ha sido una lucha muy importante, así como alzar la voz por el futuro porque como deportista tu carrera puede ser muy corta. Espero que todo lo que estamos haciendo sea un trampolín para las siguientes generaciones””, afirmó. También rompió un poco el tabú de que al tenis profesional sólo puede llegar gente que tiene dinero. "Ahora es un deporte más accesible. Me gusta contarlo desde mi propia experiencia porque llegué de un entorno sin dinero. Esto no te tiene que limitar porque si te esfuerzas y eres bueno podrás hacerlo. Es verdad que necesitas el apoyo económico, pero si te esfuerzas puedes". Por último, se mostró como una gran seguidora de dos tenistas españoles, el ya retirado Rafa Nadal,y la gran promesa murciana Carlos Alcaraz.

23 octubre 2025

Citas

"Con una derrota, cuando pierdes, te levantas, lo mejoras, lo vuelves a intentar. Eso es lo que hago en la vida, cuando me deprimo, cuando me enfermo, no quiero simplemente parar. Sigo adelante y trato de hacer más. Si el Plan A no funciona, tengo el Plan B, el Plan C e incluso el Plan D. Tienes que creer en ti misma cuando nadie más lo hace. El tenis es principalmente mental. Ganas o pierdes el partido incluso antes de ir a la cancha"
SERENA WILLIAMS
Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2025

📷 Dreamstime.com

El IES de Candás estará hoy en el encuentro con Serena Williams

Como viene siendo habitual desde que se instauró el programa educativo "Toma la palabra", el I.E.S. de Candás participará en las actividades organizadas por la Fundación Princesa de Asturias. Este año nuestro alumnado podrá acompañar a la galardonada, la tenista estadounidense Serena Williams, en el Edificio Calatrava a partir de las 18:00 horas. La salida será desde la entrada del Parque Inglés a las 16:00 horas, y la hora prevista para la llegada estará en torno a las 20:00 horas. Acordaros de que es imprescindible llevar la autorización de actividades extraescolares para poder participar. 

09 julio 2025

Citas

“Mi sueño ahora mismo es ser uno de los mejores de la historia. Sentarme en la mesa del Big Three. ¿En mi cabeza está hacer todo lo posible para lidiar con todo y ser el mejor de la historia? No lo sé. He vivido poco y me queda mucho por vivir pero con lo que he vivido he antepuesto la felicidad a tener muchísimo éxito. Porque la felicidad ya es éxito y no es fácil encontrarla”.

CARLOS ALCARAZ
Tenista español. Número 1 ATP más joven de la historia y ganador de 5 torneos del Grand Slam (2 Roland Garros, 2 Wimbledon y 1 Open USA)

01 julio 2025

¿Sabías que...?

¿Sabías que... en el torneo de Wimbledon los jugadores deben vestir obligatoriamente ropa blanca?

Se cree que esta tradición parte del siglo XVIII cuando el tenis era una práctica habitual, sobre todo en mujeres, entre las clases más acomodadas. Como solían sudar, buscaron vestir ropas blancas porque disimulaban mejor el sudor que en las prendas de color.

El All England Club, organizador del torneo de Wimbledon -uno de los cuatro torneos considerados como Grand Slam- recogió dicha tradición y la mantiene a rajatabla en nuestros días. Ni siquiera han accedido a permitir colores crema, marfil o blanco sucio, lo que ha motivado más de una protestas de jugadores y patrocinadores. 


02 junio 2025

Latidos (2025)

Latidos es la autobiografía oficial de Björn Borg. El legendario tenista sueco rompe su habitual reserva para ofrecer una mirada íntima y absolutamente honesta de su vida, desde su infancia y su meteórico ascenso en el mundo del tenis, que gracias a él se convirtió en un espectáculo de masas, hasta los motivos reales de su retirada y los desafíos profesionales y personales a los que se enfrentó cuando abandonó el deporte. A lo largo del relato, Borg reflexiona sobre las dimensiones más personales y emocionales de su trayectoria: el significado íntimo de ciertas celebraciones, el desgaste que supone mantenerse en la élite, las tensiones invisibles ligadas a una vida itinerante, exigente y solitaria... Borg explica que, pese al aura de glamur que rodeaba su figura, la experiencia cotidiana de ser el número uno del mundo distaba mucho de ser envidiable, pues pronto se convirtió en una rutina marcada por la disciplina extrema, la ausencia de descanso y la constante expectativa de ganar para mantenerse en la élite. Latidos detalla la gloria y la miseria de la alta competición vividas en primera persona, incluyendo anécdotas desconocidas de sus cinco victorias consecutivas en Wimbledon y de sus seis títulos de Roland Garros, con detalles de sus salvajes enfrentamientos contra Jimmy Connors, Guillermo Vilas o John McEnroe, y explora las razones que motivaron su sorprendente decisión de retirarse a los 26 años, después de ganar 64 títulos ATP en 9 años de trayectoria profesional, algo que no ha conseguido ningún otro tenista. Pero también aborda de manera descarnada sus altibajos posteriores: las crisis económicas, los titulares sensacionalistas...

Si estás interesado en su lectura, ya forma parte de nuestro #PLEIEF

23 abril 2025

Carlos Alcaraz: A mi manera (2025)

El tenista murciano Carlos Alcaraz se ha convertido en el tenista más joven de la historia en alcanzar el número 1 mundial del circuito ATP. Muchos han querido ver en él al sustituto del otro gran icono del tenis español, el gran Rafa Nadal. Sin embargo, en el documental tira por tierra todos los paralelismos entre ambos a la hora de concebir una carrera deportiva al más alto nivel. Lejos de centrarse exclusivamente en el tenis, Carlos necesita desconectar periódicamente con su familia, sus amigos, incluso salir de fiesta como cualquier adolescente, para no cogerle manía al tenis. Para él el tenis es una diversión porque el día en que se convierta en una obligación sabe que será el principio de su fin. Así que se plantea su carrera deportiva a su manera, ganando o perdiendo, pero siempre teniendo él la última palabra sobre lo que más le conviene y/o apetece hacer. Sabe que la concepción vigente hasta ahora del deporte de alto rendimiento, en la que el deportista debe renunciar a casi todo por intentar alcanzar la gloria, no va con él. En una época en la que la nueva hornada de deportistas (Simon Biles, Ricky Rubio...) cuida y habla abiertamente de su salud mental, algo tabú hasta hace bien poco, no sorprende ver a Carlos decir que, cuando llegue el final de su carrera, podrá soportar el no haber ganado todo lo posible, pero nunca el no haber sido feliz. Para él, la felicidad ya es el éxito. De momento, los resultados le dan la razón, compartiendo esa filosofía que recuerda a otra gran figura del tenis, con una filosofía de vida parecida: Bjon Borg.

15 abril 2025

¿Qué fue de... Otto Von Cramm?

 

Gottfried Alexander Maximilian Walter Kurt Freiherr Von Cramm, más conocido como Otto Von Cramm, nació el  7 de julio de 1909 en Nettlingen (Alemania), en el seno de una familia de clase alta. Su infancia transcurrió entre los muros del castillo que su padre, que ostentaba el título nobiliario de barón, poseía en la ciudad de Hannover. Allí, cuando el joven Otto contaba con tan sólo 9 años, sus progenitores construyeron una pista de tenis para que sus hermanos y él practicasen un deporte al que muy pocas personas tenían acceso durante aquella época. Y lo que empezó como una actividad lúdica con la que ocupar su tiempo libre, y de paso estar en forma, acabó convirtiéndose en su verdadera pasión. Ni si quiera cuando, en 1918, tuvo que marcharse a Berlín para completar sus estudios universitarios de derecho se planteó la idea de abandonar el tenis. Siguió compaginando los estudios y las duras sesiones de entrenamiento a las órdenes del prestigioso entrenador y ex-tenista alemán Robert Heinrich Kleinschroth, hasta que llegó un momento en el que ya no disponía de tiempo para todo. Es entonces cuando toma la decisión de abandonar sus estudios, y su vieja aspiración de convertirse en diplomático, para centrarse al cien por cien en el tenis, donde soñaba con poder llegar a convertirse en un jugador profesional. 

Hasta la fecha, a nivel amateur, Otto había ido obteniendo buenos resultados. En el prestigioso Rot Weiss Tennis Club de Berlín, con más medios y personal cualificado a su disposición experimentará grandes mejoras en su juego. Aquel rubio de complexión atlética, con su 1,90 de altura, siempre elegante y ataviado con su equipación de color blanco, empieza a ser conocido más allá de los selectos clubes en los que más se practicaba el tenis. En 1932 ya es la gran promesa del tenis teutón y como tal es convocado, por primera vez, para defender los colores de Alemania durante una eliminatoria de la Copa Davis, el torneo de selecciones más importante del tenis mundial.

Pero el ascenso de Von Cramm no fue el único, también el partido nazi de Adolf Hitler ascendía al gobierno alemán en esa época. Y, aunque al fuhrer no le entusiasmaba mucho el deporte, no iba a desaprovechar los logros de su joven tenista para publicitar la supremacía de la raza aria sobre el resto del mundo. Cuando en 1934 Von Cramm gana su primer torneo de Grand Slam en Roland Garros, se convierte en el gran objetivo mediático del gobierno nazi. Le imponen que, antes de competir, realice siempre el pertinente saludo fascista y que en sus zapatillas blancas apareciese siempre pintada una esvástica. Y Otto acepta porque él se sentía una persona profundamente alemana. Con lo que no comulga es con lo de afiliarse al partido nazi, como estaban haciendo muchos famosos alemanes, porque no comulgaba en absoluto con los principios del régimen nazi. Ni era nazi ni jamás iba a serlo. Además, como persona educada y refinada que era, le resultaba inconcebible renunciar a sus principios y convicciones, a cambio de salvaguardar su prestigio y fortuna. Fue de los pocos que se atrevió a criticar abiertamente al régimen nazi ante la prensa extranjera, sin importarle lo más mínimo las represalias a las que se exponía por ello. "Estoy en contra de la persecución contra los judíos que se hace en mi país", llegó a afirmar a la prensa británica mientras disputaba un torneo de Wimbledon. También se atrevió a protestar públicamente por la exclusión de su compañero de equipo, Daniel Prenn, uno de los mejores jugadores alemanes por entonces, marginado por las autoridades nazis exclusivamente por su origen judío. "Preferimos perder con arios, que ganar con Prenn" decían abiertamente.

A finales de 1934 Von Cramm ya era considerado como uno de los tres mejores tenistas del mundo junto al norteamericano Don Budge y el británico Fred Perry. Este aumento de su popularidad hizo que se aireasen muchos aspectos de su vida privada, especialmente los referentes a su homosexualidad. Su relación con el actor judío Manasse Herbst la había tratado de mantener en secreto ya que la homosexualidad estaba tipificada como delito (A lo largo de los 12 años de su existencia, el gobierno nazi envió a más de 100 mil alemanes gays y lesbianas a distintas cárceles y campos de concentración, con triángulos rosados cosidos en sus trajes a rayas, para mayor humillación). La Gestapo, la policía secreta nazi, estaba al corriente de todo, tanto las críticas al gobierno como su orientación sexual, pero hizo la vista gorda porque le interesaba políticamente la posición que ostentaba Von Cramm a nivel mundial. Otto también era consciente de que su vida dependía de los resultados deportivos que obtuviese en las pistas. Mientras los resultados le respaldasen, como otro nuevo título en Roland Garros en 1936 y dos subcampeonatos de Wimbledon, podría seguir viviendo con tranquilidad. De momento, sus resultados valían más que todo aquello que podría hablar en su contra.

Pero las cosas comienzan a cambiar en 1937 cuando Alemania es emparejada con Estados Unidos en una eliminatoria de la Copa Davis. Adolf Hitler se toma aquella eliminatoria como algo personal. Dos años atrás, en este mismo emparejamiento, Alemania sucumbió en un partido muy igualado tras ganar inicialmente el punto decisivo en el partido de dobles. Fue Van Cramm quien se dirigió al árbitro para informarle de que el golpeo de su compañero había rozado previamente en él. El árbitro, que no lo había visto, había dado punto para Alemania, pero tras el comentario de Von Cramm rectificó y dio el punto para Estados Unidos, que terminaría llevándose aquel partido, y la serie. Von Cramm fue acusado de traidor a la patria, a lo que él siempre respondía que "en absoluto, no creo que haya fallado al pueblo alemán. De hecho, creo que lo he honrado". Como era de esperar, a las autoridades nazis, no les hizo la más mínima gracia aquella actitud tan caballerosa.

Y el destino, que es caprichoso, quiso que fuese de nuevo Otto Von Cramm quien tuviese que participar en el duelo decisivo para llevarse la eliminatoria contra Estados Unidos. Hitler, muy pendiente de aquel duelo tenístico, telefoneó en los instantes antes del partido a Otto advirtiéndole de la importancia de conseguir la victoria en aquel partido y vencer a Estados Unidos. Su rival, y a la vez gran amigo, el norteamericano Don Budge, que estaba a su lado observó como "hablaba con una persona a la que se refería como Mein Führer. Al colgar, estaba muy pálido". Y no era para menos, sin preámbulos, el führer le deslizó que, si no ganaba esa tarde, "no podría protegerlo más". El partido que, durante muchos años, fue considerado como el mejor partido de la historia del tenis, empezó con un Von Cramm muy fuerte. Llegó a ponerse 2 sets arriba pero, cuando todo parecía hecho, Don Budge consiguió reponerse e igualó la contienda. En el quinto, y definitivo, set de nuevo el tenista alemán puso tierra de por medio, adelantándose por 4 juegos a 1. Sin embargo, una nueva remontada del tenista norteamericano, contra todo pronóstico, le hace llevarse el set, el partido y la eliminatoria. Las 15.000 personas que abarrotaban las gradas, entusiasmadas con el espectáculo que acababan de contemplar, no paraban de ovacionar a ambos deportistas. Sin embargo, nada podía consolar a un Von Cramm que no cesaba de llorar incesantemente. Sabía lo que le esperaba a la vuelta en Alemania.

Hitler puso a sus hombres de confianza a seguir a Von Cramm. Aunque se le permitió ir a Wimbledon y a el U.S. Open, dos torneos de Grand Slam, donde alcanzó la final, su destino estaba escrito. En 1938 fue detenido por la Gestapo acusado por un lado de mantener relaciones homosexuales y, por otro, de ayudar a un judío (su pareja) a huir hacia Palestina. Fue condenado a pasar un año en la cárcel que, finalmente, tras declarar su abogado que Von Cram había sido engañado por "un astuto judío", fue reducida a la mitad. Una vez cumplido el castigo y liberado, Von Cramm volvió a competir. Pero nada sería lo mismo. Por un lado, porque pasó a estar ya de manera definitiva en todas las listas negras alemanas. Por el otro, porque también el mundo del tenis le dio la espalda. Irónicamente, ni Wimbledon ni el U.S. Open le permitirían volver a participar en sus campeonatos, dada su condición de ex-convicto (los nobles y aristócratas que regían las federaciones de tenis estaban más preocupados de su prestigio que de valorar la defensa de los derechos humanos que hizo Von Cramm). Sí pudo jugar en Queen's, donde despegó una vez más todo su repertorio tenístico y se llevó el título. Pero poco le duraría la alegría porque el gobierno nazi comenzó a vetarlo allá en donde podía, temeroso de que Von Cramm se impusiera a algún tenista alemán que fuera "más alemán que él".

Con el inicio de la II Guerra Mundial, Hitler demostró que no se había olvidado de Von Cramm y de sus afrentas públicas al régimen nazi. Fue enviado al frente de Rusia, donde le tocó vivir alguna de las batallas más cruentas, como la de Stalingrado. Allí se convirtió en todo un héroe, llegando a ser condecorado con una cruz de hierro por su valor en los combates. Pero poco tiempo después se le retiraría, sería expulsado del ejército y detenido nuevamente por la Gestapo acusado de conspirar para asesinar a Adolf Hitler. Tras ser condenado a muerte, varios amigos suyos comenzaron a mover los hilos para evitar que se ejecutase la condena. El rey Gustavo V de Suecia, gran amigo suyo, intercedió ante los dirigentes nazis para que le fuese concedido asilo en el país escandinavo, lugar donde permanecería hasta el final del conflicto bélico.

Una vez finalizada la II Guerra Mundial y cumplida la sanción que impedía a los alemanes participar en cualquier disciplina deportiva, Otto ya superaba los 40 años y parecía complicado que pudiera relanzar su carrera tenística hasta alcanzar los niveles de antaño. No obstante, tras recuperarse de las congelaciones que había sufrido en sus piernas cuando estuvo en el frente, Von Cramm logró proclamarse nuevamente campeón de Alemania, en 1948 y 1949. Tras su retirada trabajó durante años para la Federación Alemana de Tenis y puso en marcha diversos negocios, especialmente como importador de algodón de Egipto. Sería ahí precisamente, en El Cairo (Egipto), donde fallecería en un accidente de tráfico el 8 de noviembre de 1976. Nunca sabremos cuál habría sido el futuro de aquel elegante tenista alemán si hubiese vencido a Don Budge en 1937… o si hubiese nacido en otro país. Lo que sí es seguro es que será recordado por su deportividad dentro de las pistas de tenis y por no someterse en ningún momento ante el dictador Adolf Hitler, a quien se refería de forma irónica como “un simple pintor de casas”.

27 enero 2025

Citas

"Lo básico es creer en ti e intentar dar lo mejor de uno mismo cada día. Yo he tenido etapas malas y las he superado." 

RAFA NADAL 
Tenista español. Ganador de 14 Roland Garros, 4 Abiertos de EEUU, 2 Wimbledon y 2 Abierto de Australia.

15 enero 2025

¿Qué fue de... Bjorn Borg?



Bjorn Rune Borg, conocido cariñosamente como Iceman, nació el 6 de Junio de 1956 en Södertälje, una pequeña localidad al sur de Estocolmo (Suecia). Durante su infancia sus primeros pasos en el deporte, como les sucede a muchos jóvenes suecos, fueron a través del hockey sobre hielo. Un día, cuando contaba con sólo 8 años, su padre le regaló una raqueta de tenis que había ganado en un torneo de tenis de mesa. Aquello marcó un punto de inflexión en el joven Bjorn que, desde entonces, no tuvo ojos para otra cosa que no fuera el tenis. Se pasaba las horas golpeando la pelota con aquella raqueta de madera contra el portón del garaje de su casa. Lo hace todos los días, cada vez se lo toma más en serio e incluso es autodidacta en algunos de los golpeos que tanto le caracterizaban. Como por ejemplo su revés a dos manos, diseñado a partir de adaptar la forma con la que cogía el stick de hockey. Desde esta etapa se mostró como un jugador muy físico, con una potente pegada y, sobre todo, con una competitividad desmedida. Hecho este que será capaz de controlar con el tiempo pero que en su juventud le jugó alguna mala pasada, siendo sancionado con 6 meses sin poder competir por su mal comportamiento durante un partido. 

Profundo admirador del tenista australiano Rod Laver, no sólo se quedó con aspectos de su juego sino que también se fijó en su corrección y la capacidad de concentración que mostraba durante los partidos. Cosa que le ayudó mucho a moldear su carácter y a depurar los aspectos negativos de su extrema competitividad. No en vano pasó a la historia por su actitud caballerosa, intachable e imperturbable, pasase lo que pasase en la pista. Actitud que le valió el sobrenombre de "hombre de hielo" en el circuito mundial.

No tarda mucho en hacerse un nombre en los torneos oficiales y con sólo 13 años ya se proclama Campeón junior de Suecia, derrotando a los mejores jugadores sub-18 suecos. Un año más tarde, con 14 años, hace su debut en un torneo ATP celebrado en Estocolmo, donde está a punto de derrotar al croata Zeljko Franulovic, nueve años mayor que él, en primera ronda. Y con 15 años debuta en un torneo tan prestigioso como la Copa Davis, representando a Suecia y convirtiéndose en el tenista más joven de la historia en disputar ese torneo (el récord actual lo tiene el tenista sanmarinense Marco de Rossi, con 13 años y 319 días). Lo hará a lo grande, marcando su primer gran hito tras derrotar al neozelandés Onny Parun, todo un top ten, en cinco sets. Su nivel es infinitamente superior al de sus coetáneos, tal y como demuestra en la edición junior de Wimbledon, que gana sin problemas. "Si tienes miedo a perder, es que no mereces ganar" afirmaba por entonces para explicar una de las claves de su éxito. Acabará ese primer año como asiduo del circuito ATP con un total de 25 partidos disputados, y un porcentaje de victorias del 48%, con tan sólo 16 años. Al año siguiente, en 1973, Borg irrumpe en el tenis mundial con una fuerza inusitada para un joven tenista de su edad e inexperiencia. No gana ningún título ATP, pero empieza a plantarse en varias finales y rondas finales de varios torneos. Sube su porcentaje de victorias hasta un meritorio 68%, un 20% más que el año anterior, y concluye la temporada en el puesto 22 del ranking ATP.

Su físico no para mejorar, la intensidad de su juego empieza a causar estragos entre la mayoría de sus rivales. Además, es un jugador con una complexión que rompe los moldes del tenista tipo de entonces: su torso musculado y su anchura de hombros, junto a la velocidad de piernas que tenía, le permitían desarrollar una potencia de pegada tan poco ortodoxa para los cánones de la época como efectiva. También empieza a cambiar el conservador modelo de juego saque-red, que imperó en el tenis durante muchas décadas. Por primera vez un jugador empieza a jugar desde el fondo, a tirar el revés a dos manos (no fue el primero en usarlo pero sí el primero en emplearlo como un golpe letal), y a utilizar con frecuencia el spin, no sólo los golpes planos. Martilleaba a sus rivales con sus repetidos golpeos, potentes y seguros, desplazándolos incesantemente de un lado a otro de la pista. A todo esto le añadía que, gracias al dominio del spin, el bote de la bola fuera más rápido y elevado de lo habitual, lo cual dificultaba notablemente su devolución al adversario. Además, es el primer tenista de la historia que se presenta en los torneos con su entrenador, el sueco Lennart Bergelin, cosa que hasta ese momento no hacía nadie. Todos estos cambios e innovaciones no hacen más que demostrar una personalidad arrolladora, de todo un estudioso del juego, que por entonces fue malinterpretada por más de uno acusando al sueco de maniático y excéntrico.

En 1974, cuando contaba con tan sólo 17 años, consigue su primer título ATP en el Torneo de Auckland (Nueva Zelanda). Ese año ganaría 8 títulos ATP, entre los cuales destaca Roland Garros, su primer torneo de Grand Slam. En él fue capaz de derrotar al español Manuel Orantes, todo un especialista en tierra batida, tras remontarle un 0-2 en contra (2-6, 6-7, 6-0, 6-1, 6-1). "Mi mejor virtud es la persistencia. Nunca me rindo en un partido. Por muy abajo que vaya, peleo hasta la última bola" reconocía tras semejante exhibición. Acabará el año en el puesto 4 del ranking ATP, tras haber disputando un total de 118 partidos, de los que ganó 94 (79,6% de victorias). En 1975 repite victoria en Roland Garros tras derrotar en él a otro especialista en tierra, el argentino Guillermo Vilas, sin ceder un sólo set en la final. Aquel año consigue ascender un puesto en el ranking ATP, colocándose como tercer mejor jugador mundial. Acabará disputando un total de 108 partidos, de los que ganó 89 (82,4% de victorias). En esta época comienza a perfeccionar más aún si cabe su trabajo mental, diseñando toda una serie de rutinas para evitar la más mínima distracción e improvisto que pudiera distraer su foco de atención de lo que es el juego: no se afeitaba durante los torneos porque decía que le daba mala suerte (por eso llegaba a las finales con barba), dormía con el aire acondicionado lo más frío que podía porque creía que eso le permitía tener las pulsaciones más bajas durante la noche (llegaba a tener 29 pulsaciones), siempre se duchaba en la misma ducha de la instalación durante los torneos, vestía siempre la misma ropa en cada torneo, alquilaba siempre el mismo hotel en cada ciudad, cogía siempre el mismo taxi y le obligaba a hacer siempre el mismo recorrido... Durante los partidos se sentaba siempre en la misma silla, empleaba siempre dos toallas para secarse el sudor, se tocaba la cinta del pelo, pellizcaba las cuerdas de la raqueta, golpeaba con la raqueta las zapatillas... Vamos, que fue un adelantado a su tiempo. Cuando la mayoría no habían escuchado hablar sobre la psicología del deporte, él ya la dominaba. "Para concentrarme en los partidos he de olvidarme de cualquier otra cosa... solamente pienso en lo que tengo que hacer ahora en la pista. Yo tengo que ganar este punto, y cuando lo haga, tengo que ganar el siguiente... Incluso si una pelota parece imposible, debo ir detrás de ella y tratar de devolverla. Si no estás centrado en lo que haces, es muy difícil estar en lo más alto y hacerlo bien" afirmaba.

En 1976, con 20 años, consigue alcanzar el segundo puesto en el ranking ATP. Baja considerablemente su número de partidos disputados (81) pero aún así es capaz de mejorar su porcentaje de victorias (83,1%) y consigue alzarse con 7 títulos ATP. El año se le tuerce cuando, contra todo pronóstico, es eliminado en cuartos de final por el italiano Adriano Panatta. Herido en su orgullo, se marcha a Inglaterra dos semanas antes del comienzo del Torneo de Wimbledon, el siguiente grand slam, para prepararlo a conciencia. Para los analistas deportivos, la hierba de Wimbledon y las cualidades técnicas de Borg no casaban muy bien por lo que, pese a ser el cuarto cabeza de serie, nadie albergaba grandes esperanzas en un buen resultado suyo. Todos menos el propio Borg, que muestra una capacidad camaleónica para adaptar su juego a las exigencias de la hierba londinense. No se cansa de contradecir las previsiones de los analistas, una y otra vez, superando rondas hasta plantarse en la gran final sin hacer cedido ni un solo set. Allí destrozará a uno de los mejores y más completos tenistas del momento, el rumano Ilie Nastase, por un contundente 3-0. “Deberían mandar a Bjorn Borg a otro planeta. Nosotros jugamos al tenis. Él juega a otra cosa” afirmaba resignado el tenista rumano. Ese año roza el Abierto de Estados Unidos, otro grand slam, pero pierde en la final ante el jugador local, y número 1 del mundo, Jimmy Connors.

En 1977 empieza a verse la mejor versión de Borg, un tenista a punto de alcanzar la plena madurez en su juego y que domina todas las superficies. Por primera vez se colocará como número 1 del ranking ATP con tan sólo 21 años. Aquel año disputó 85 partidos, con un 92,4% de victorias, ganando 12 torneos ATP. No pudo volver a ganar Roland Garros, donde era el gran favorito, pero sí pudo revalidar su título en Wimbledon frente al norteamericano Jimmy Connors por un apretado 3-2, vengando la derrota del año pasado en el US Open. El año siguiente, 1978, será el de su consolidación en la cima del tenis mundial. Consigue mantener su espectacular porcentaje de victorias, un 91,6% en 86 partidos disputados. Consigue hacerse con 9 títulos ATP, de los cuales dos serán de Grand Slam, Roland Garros y Wimbledon. De nuevo alcanzará la final en el US Open y volverá a caer frente a Jimmy Connors.

La gran noticia por entonces no son los títulos que va acumulando año tras año aquel joven tenista sueco de melena rubia. La noticia es que se está convirtiendo en un icono mundial que dispara, de rebote, la popularidad del tenis. Las marcas publicitarias no son ajenas a esto y se pelean porque Borg anuncie sus productos. De la noche a la mañana, se convirtió en el deportista mejor pagado de su época. Hasta la aparición de Borg lo normal era que les patrocinasen la ropa y la raqueta, pero con él la cosa se dispara: coches Saab, relojes Rolex, ropa Fila, raquetas Donnay... Así en 1979 ganará más de un millón de dólares en premios y publicidad, convirtiéndose en el primer tenista de la historia en hacerlo. Ese año firmará un 93,3% de victorias en sus 90 partidos disputados, sumando 13 títulos ATP, revalidando Roland Garros y Wimbledon, los dos torneos más antagonistas del circuito ATP, y añadiéndole el prestigioso Masters ATP (Torneo de Maestros). Todos estos éxitos y compromisos publicitarios no le restan ni un ápice de su concentración y plena dedicación al tenis. Se sabe que, en un claro intento por seguir evolucionando, le metía presión a su patrocinador de raquetas, la marca belga Donnay para que le construyese 1.000 raquetas de madera al año. Esa madera debía de ser exclusivamente de los bosques belgas de Coavin y hechas por un artesano. De esas 1.000 Bjorn iba seleccionando y, a final de año, se estima que llegaba a utilizar entre 150-200 de ellas. Cada raqueta debía de pesar exactamente 415 gramos y medir 33 centímetros de un extremo al otro. Además las raquetas debían de llevar refuerzos en algunas zonas porque encordaba a 36 kilos (lo habitual era 24-25). A causa de esta excesiva presión no era de extrañar que la raqueta se deformase o que rompiesen las cuerdas, por lo que a Borg le acompañaba siempre un encordador. Hubo torneos en los que le tocó encordar entre 30 y 50 raquetas diarias para el astro sueco.

En 1980 de nuevo se coronará como número 1 del mundo en el ranking ATP. Será de las temporadas que menos partidos dispute (76), pero manteniendo su alto porcentaje de victorias (92,1%). No en vano gana 9 títulos ATP, revalidando sus títulos de campeón en Roland Garros, Wimbledon y el Masters ATP. Perderá de nuevo la final del US Open frente a la gran promesa estadounidense, un joven llamado John McEnroe. En 1981 nadie duda de que Borg repetirá el doblete Roland Garros-Wimbledon que ha conseguido ya en 3 ocasiones durante los años anteriores. Y parecen no equivocarse porque el sueco gana la copa de los mosqueteros, cediendo únicamente dos sets en todo el torneo. Pero aquel año los pronósticos no se cumplen en Wimbledon. No se le ve con la superioridad de otros años y, aún así, es capaz de levantar varios partidos que se le daban por perdidos. Llega a la final y la pierde en 4 sets frente aquel joven estadounidense, John McEnroe, que meses atrás le había derrotado en la final del US Open. “Estaba bajo mucha presión, mucha gente esperaba que ganara siempre. Ese día perdí contra John en la final, fue un gran partido, pero… mentalmente no estaba ahí. Estuve muy callado, me había guardado muchas emociones dentro, no estaba concentrado al 100%” afirmaba Borg. Sin lugar a dudas su cabeza comenzaba a acusar la presión de ser el centro de todas las miradas, dentro y fuera de la pista. Dolido, se encierra en los vestuarios y no quiere atender a los medios. Finalmente, presionado por la organización del torneo, accede a realizar una única entrevista y se marcha del estadio.

Aquella derrota hace mella en la cabeza de Borg. Toda la presión mediática que tenía encima, mientras fue ganando los torneos importantes, la soportó sin aparentemente mayor problema. Sin embargo, desde ese día, algo en su cabeza cambia. Sin mucho tiempo para lamentarse, buscara resarcirse unas semanas después en el US Open, el torneo que históricamente más se le ha resistido. Pero nuevo sucumbe en la final frente a John McEnroe, quien también le quita el número 1 del ranking ATP. Ese día, decepcionado, abandonó el estadio sin tan siquiera esperar a la entrega de los trofeos. Sentía que algo estaba cambiando, aunque todavía no sabía qué era. Nunca más volvería a disputar un torneo de grand slam. Acabó la temporada con únicamente 41 partidos a sus espaldas, pero con un destacado 85,4% de victorias en su haber. Había ganado sólo 3 torneos, pero había estado en 3 de las 4 finales de los torneos de grand slam, ganando una. En 1982 la ATP saca una polémica norma en la que obliga a que todos los jugadores del circuito disputen al menos 14 torneos al año si desean figurar como cabezas de serie en los torneos. De lo contrario, incluso aquellos que tuviesen varios títulos de grand slam en su palmarés, deberían disputar las rondas previas que le correspondiesen a su ranking. Borg no está de acuerdo con esta norma porque él jugaba menos torneos. Creía firmemente que jugando 12 podría ganar tranquilamente entre 9 y 11 títulos. 

Visto el cariz que estaban tomando los acontecimientos, con tan sólo 25 años, Borg comenzase a alejarse voluntariamente de la primera línea del tenis mundial. La presión que soportaba sobre sus hombros es cada vez mayor: se siente obligado a ganar en cada torneo, le obligan a jugar cada vez más torneos, la presión de los medios y las agencias publicitarias es agotadora... Llega un momento en el que la ilusión que tenía Borg con el tenis se transforma en una obligación que le impide disfrutar y rendir como él quiere en la pista. Así que se puede decir que con esta edad Borg se retira del tenis profesional. En los tres años siguientes disputará algún partido de exhibición y únicamente 6 oficiales, por compromisos publicitarios. "Es duro cuando eres el número 1 mundial. No tienes ningún tipo de vida privada, ni si quiera puedes caminar por algún lugar. Creo que esa fue la razón por la que empecé a perder la motivación por el tenis" reconocería meses más tarde. 

Se siente quemado por múltiples razones: el ritmo de juego había aumentado notablemente, la exposición mediática a la que estaba sometido era insoportable, la presión por ganar siempre comienza a impedirle disfrutar en la pista como siempre había hecho... Y, de postre, su reciente conflicto con la ATP y la ITF que le exigían jugar un número mínimo de torneos al año para ser cabeza de serie en los grandes torneos. En el momento en el que el tenis pasó a ser una obligación, en lugar de su pasión, Borg nuca más volvió a jugar al tenis a ese nivel. Únicamente disputaría 6 partidos en los siguientes 3 años pero con la cabeza muy lejos de la alta competición.

Con 26 años anunciará su adiós definitivo al tenis profesional. En esta época comenzará a desarrollar su faceta de empresario, creando una marca de ropa que llevará su nombre. La empresa nace con un gran éxito de ventas en los países escandinavos y en los Países Bajos, sin embargo a finales de los 80 entra en crisis. En 1991 las deudas le acechan tanto que decide volver a los circuitos para intentar hacerles frente, pero ya no es el mismo de antaño. Es invitado a varios torneos pero sólo conseguirá ganar un partido. Desesperado, decide poner en venta todos sus trofeos aunque finalmente, tras seguir los consejos de su gran rival en los 80, John McEnroe, no lo hará. Hoy en día, tras haber superado ese bache, la empresa goza de buena salud y vende sus productos por todo el mundo.

Desde 1987 es miembro del Salón de la Fama del tenis profesional. Además ha sido elegido por sus compatriotas como mejor deportista sueco del siglo XX. Desde su retiro guarda una muy buena amistad con su némesis en las pistas, el norteamericano John McEnroe. La prensa siempre intentó alimentar la rivalidad entre ambos para llenar páginas. Pero la realidad es que McEnroe no sólo estuvo a su lado en los peores momentos sino que también fue su padrino de boda. Para la prestigiosa revista Tennis, Björn Borg es uno de los mejores 10 tenistas de la historia.
Fotos: elgrafico.com.ar, cassanoweb, bjornborg.com

09 diciembre 2024

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"Mi mejor virtud es la persistencia. Nunca me rindo en un partido. Por muy abajo que vaya, peleo hasta la última bola. Si tienes miedo a perder, es que no mereces ganar."

BJÖRN BORG
Tenista sueco. Ganador de 11 torneos de Grand Slam, y considerado como uno de los 10 mejores tenistas de la historia.

















Foto: Wallpaper.com

11 noviembre 2024

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"La gloria es ser feliz. No es ganar aquí o allí, es disfrutar practicando cada día, trabajando duro, intentando ser mejor que antes"

RAFA NADAL
Ganador de 22 títulos de Grand Slam, 2 medallas de oro olímpicas, 5 Copas Davis y 92 Torneos ATP.

Foto: pinterest

08 marzo 2024

Feliciano López. Diferente (2024)

En un país abonado a la tierra, un jugador brilló en la hierba. Más allá de los títulos, la de Feliciano López es la historia de quien será recordado por un estilo y por una forma de jugar al tenis genuina, diferente. Informe Plus+ recuerda y rememora su carrera y lo hace a través de sus propias palabras y de testimonios de excepción como su familia, Rafa Nadal, Novak Djokovic, Stefanos Tsitsipas, Iker Casillas, Sergio Ramos, David Ferrer, Albert Costa, Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero o Marc López, entre otros.

"Feliciano López. Diferente" es una invitación a disfrutar del camino recorrido por uno de los grandes talentos que ha dado nuestro tenis, un jugador genuino e irrepetible. 


16 marzo 2022

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"La gente no sabe el trabajo que lleva detrás Carlos Alcaraz para llegar hasta ahí arriba. Piensan que es fácil. No se imaginan la cantidad de horas de entrenamiento, de bolas tiradas, de enfados cuando no salían las cosas... porque tenía algo diferente, pero debía mejorar cosas".

CARLOS SANTOS
Primer entrenador y descubridor de Carlos Alcaraz

05 abril 2021

Master (2021)

El suizo Roger Federer está considerado, junto al español Rafa Nadal, como el mejor tenista de todos los tiempos. A lo largo de todos estos años, inmerso en una de las épocas más doradas del tenis mundial, ha cautivado a las audiencias por su gracia, tanto literal como figurativa, en la cancha, y por su inquebrantable simpatía en tiempos de escepticismo y negatividad. Pero detrás de esta elegante figura deportiva, muchas veces magnificada, hay un ser humano normal con sus demonios y sus defectos, y ningún periodista lo conoce mejor ni está tan bien preparado para escribir este relato íntimo como Christopher Clarey, encargado de su cobertura en The New York Times y The International Herald Tribune durante más de dos décadas.

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