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15 marzo 2026

¿Sabías que...?

¿Sabías que la vía ferrata más alta del mundo se encuentra en Nepal?

Las vías ferratas (lo que viene siendo camino de hierro en castellano) son un itinerario, tanto vertical como horizontal, equipado con diverso material (clavos, grapas, presas, pasamanos, cadenas, puentes colgantes y tirolinas), que permite a los montañeros o senderistas llegar con seguridad a zonas de difícil acceso. La primera vía ferrata de la historia fue instalada en 1843 para facilitar la ascensión al pico Hoher Dachstein (Austria). A esta le seguirían otras en los alpes austriacos e italianos pero, sin duda, su momento álgido tuvo lugar al terminar la Primera Guerra Mundial. En pleno conflicto del Imperio Austrohúngaro con Italia, los italianos diseñaron varias vías ferratas por los Dolomitas con fines militares. Cuando el conflicto bélico remató, las estructuras comenzaron a ser utilizadas por excursionistas y alpinistas como senderos y rutas en su tiempo de ocio. La actividad tuvo mucho éxito y fue exportada a muchas otras regiones de montaña por todo el mundo en donde hoy se puede disfrutar de esta modalidad. La más alta de mundo, que va de los 5.100 a los 5.400 metros de altitud se llama Sky´s Way to Sagarmatha, y está en Tashi Laptsa (Nepal).

📷schladming-dachstein

01 abril 2024

Heráldica deportiva: Fussball Club Südtirol

Cuando finalizó la primera guerra mundial, y media Europa trataba de sobrevivir entre los escombros que el conflicto armado dejó tras de sí, unos hombres vestidos con sombreros de copa se encargaron de diseñar la nueva organización del viejo continente. Italia, que en principio no había tomado partida en el conflicto bélico, acabó haciéndolo bajo la promesa de que, si lo hacía, sería recompensada con nuevos territorios. Así, el Condado del Tirol, una unidad política y social consolidada, y que hasta entonces había formado parte del Imperio Austro-húngaro, fue repartido por el tratado de Saint Germain en Laye en 1919. Austria se quedaría con el Estado Federal del Tirol (formado por las regiones norte y oriental del Tirol), mientras que Italia se haría con la  Región del Trentino-Alto Adiggio (conformado por Tirol del Sur y el Trentino). 

Los tiroleses, que siempre fueron gente muy independiente, no vieron con buenos ojos esta nueva realidad política que se les impuso sin contar con ellos. El dictador italiano Benito Mussolini, consciente de la creciente repulsa que sienten sus nuevos súbditos tiroleses hacia el dominio italiano, inicia una campaña de aculturación para borrar toda seña de identidad cultural tirolesa. La primera medida fue limitar el uso de su lengua nativa, el alemán. Las calles, los puentes, los negocios... todo comienza a bautizarse con nombres italianos. Además, se colonizan los nuevos territorios, especialmente la zona de Bolzano, con grandes oleadas de trabajadores provenientes del sur de Italia. A los tiroleses, acostumbrados a siglos de aislamiento secular, y a un estilo de vida marcado por unas condiciones orográficas y climatológicas complejas, no les tembló el pulso. Ese carácter árido y singular, con un fuerte carácter y marcada identidad cultural se ve refrendado en sus principales aficiones: el alpinismo, el esquí, el curling... Es de los pocos sitios en los que el fútbol no ha despertado interés en la población autóctona.

En 1974 un grupo de aficionados al futbol de Tirol del Sur, hartos de calentar banquillo en sus equipos amateurs, fundan el Sport Verein Milland, con sede en Bresasona. Durante varios años forman parte del fútbol modesto de la zona, hasta que en 1994 lo compra el magnate y mecenas deportivo Hanns Hubber. Lo primero que hace es cambiarle el nombre al club, que a partir de entonces pasará a ser el Fussball Club Südtirol-Alto Adige. El objetivo era intentar llevarlo hasta el fútbol profesional, cosa que ningún equipo de la zona italiana del Tirol había conseguido, y para ello era necesario reclutar hinchas por toda la comarca,. Los dos primeros años se saldan con dos ascensos, con relativa facilidad. Hans Hubber plantea a su junta directiva trasladar el equipo hasta Termeno. Allí el clima en invierno era más suave y mejoraría la calidad de los entrenamientos

Sin embargo, el resto de los directivos no pensaba igual, por lo que le presentaron una moción de censura y lo expulsaron del club. De nada le valió a Hans Hubber ser el gran mecenas del equipo y haber puesto grandes cantidades de dinero, a la postre decisivas en el notable crecimiento experimentado por el club. Crecimiento que, cuando ascienden a la cuarta división italiana, la serie C2, se ve seriamente amenazado al no cumplir con los requisitos que exige la federación italiana de fútbol para su estadio. Bresasona se quedaba pequeño en todos los sentidos, de infraestructuras y de capacidad, si es que aspiraban a competir en una liga ya de cierto nivel. Así que la junta directiva toma una decisión tan sorprendente como inesperada: mover el equipo a Bolzano, la ciudad más grande y habitada de todo el Tirol. Allí no sólo se aseguraban un mayor estadio sino que también disponían de una gran colonia italoparlante, gran aficionada al fútbol y huérfana de equipos en la zona, que seguramente poblaría las gradas.

Y así fue. En Bolzano, además de una ciudad rica y próspera, encontraron el apoyo popular que no encontraron en los pueblos. Incluso se habló de que el club era un modelo para integrar los tres grupos lingüísticos (italiano, alemán y ladino) del Tirol del Sur. Club y directiva fueron de la mano hasta 2022, año en el que alcanzaron la Serie B y llegaron los problemas. La junta directiva decide acentuar su apuesta por el nacionalismo tirolés. Primero, decide cambiar el nombre del club pasando a ser ahora Fussball Club Südtirol. Le quitaron el nombre de Alto Adige, el nombre italiano de Tirol del Sur, cosa que no sentó nada bien entre una afición cuyos hinchas mayoritariamente se expresan con pancartas y cantos en italiano. Después, presentan un nuevo escudo inspirado en el de los bávaros del Bayern de Múnich. 

Pese a los roces políticos, sigue siendo un club que trabaja muy bien el modelo de cantera. No en vano, cuenta con una de las ciudades deportivas más modernas de toda Italia. Su filosofía es clara: no invierten en fichajes, invierten en la cantera y, si es posible, siempre con gente de la zona. Aspiran a convertirse en un club como el Athletic Club de Bilbao, pero saben que eso es muy complicado.

15 octubre 2023

¿Qué fue de... Matthias Sindelar?


Matthias Sindelar nació en Jihlava (Imperio Austro-húngaro por aquel entonces, aunque actualmente pertenece a la República Checa) el 10 de febrero de 1903 en el seno de una humilde familia católica de origen polaco. Cuando tenía 3 años se muda a Viena junto a toda su familia, en busca de unas mejores condiciones laborales para su padre, obrero de profesión. El joven Matthias se integra muy bien en la barriada obrera de Favoriten, donde se alojan todos los inmigrantes que iban llegando a Viena. Allí, entre sus calles, se comienza a gestar su leyenda y, también, el mote que le acompañaría el resto de su vida: "el hombre de papel", dada su extrema facilidad para colarse entre los jugadores rivales. 

Su elegancia y destreza con el balón no pasa desapercibida para los ojeadores y es fichado por uno de los clubes modestos de la ciudad, el Hertha Viena. De ahí no tardaría en dar el salto a uno de los grandes equipos del país, el Austria de Viena, con el que ganará sus primeros títulos nacionales a pesar de contar con una plantilla muy modesta. Él solo, con su forma de dirigir al equipo, se bastaba para destrozar al rival en la mayor parte de las ocasiones. Aquel jugador rubio, espigado y con alma de enganche deleitó al público y supuso una bocanada de aire fresco en el panorama futbolístico mundial. Hasta la fecha no se había visto un delantero centro tan eléctrico que, además de marcar goles con semejante naturalidad, dominase el regate, el control e incluso el pase con tan insultante superioridad sobre el resto de futbolistas de su época. Con 23 años le llega la llamada de la selección austriaca en donde, no tarda en convertirse en la figura y el líder del equipo. 

En 1930 la Austria de Sindelar, conocida mundialmente como el Wunderteam (el equipo maravilla), se postula como una de las favoritas para lo que será el primer Mundial de Fútbol de la historia. Varias sedes europeas se disputan su organización pero, contra todo pronóstico, el presidente de la FIFA decide otorgarle su organización a Uruguay por ser doble campeón olímpico en 1924 y 1928, y por coincidir su celebración con el centenario de la Jura de la Constitución uruguaya. Esta decisión no sienta bien en Europa y la mayoría de sus países renuncian a acudir a la cita mundialista alegando que las dificultades económicas por las que atravesaban sus países les impedían costear la expedición. Tan sólo acudirán cuatro naciones europeas: Yugoslavia, Checoslovaquia, Francia y Rumanía. 

Pero ese revés no fue obstáculo alguno para que el Wunderteam austriaco siguiese haciendo crecer su leyenda. Durante los partidos celebrados entre los mundiales de Uruguay 1930 e Italia 1934 disputan una treintena de partidos en los que destrozan a sus rivales: humilla a la potente Alemania con un 5-0 en Viena y un 0-6 en Berlín, a los que le siguen un 1-8 a Suiza en Basilea, un 0-4 a Francia en París y un 2-8 a Hungría en Budapest. Y en su única derrota 3-2 ante Inglaterra en Stanford Bridge, el resultado es lo de menos porque la crítica inglesa e internacional se rinde a los pies de Sindelar después de disputar uno de los mejores partidos de su carrera, con un gol antológico incluido. Su fama no para de crecer y varios de los mejores equipos de la época, Manchester United, Arsenal, Slavia de Praga y Rapid de Viena intentan ficharlo, aunque sin éxito. En ese periodo se convierte en uno de los primeros iconos mediáticos de la historia en el deporte, convirtiéndose en la imagen publicitaria de varias marcas comerciales de trajes, relojes e incluso productos lácteos. También hizo sus pinitos en el mundo del cine interpretándose a sí mismo en una película de la época.

Cuando se acerca la nueva cita mundialista en 1934, Suecia e Italia se disputan su organización, siendo adjudicada a esta última. Gran parte de los países sudamericanos, en represalia por el boicot europeo al mundial de Uruguay, renuncian a participar o mandan en su lugar a equipos no profesionales para cumplir el expediente. Para todos Austria es la máxima favorita para hacerse con el cetro mundial. Sin embargo, con lo que nadie contaba es que muchos de sus grandes jugadores habían firmado suculentos contratos con clubes extranjeros, sobre todo franceses, y sorpresivamente renunciaban a jugar con su selección. La mayoría alegan encontrarse lejos cuando realmente lo que quieren es evitar lesionarse con su selección, como ya les había pasado a otros compañeros meses antes del mundial. Con todo ello, hasta siete de los titulares habituales del Wunderteam no acuden al mundial.

Capitaneado por Sindelar el equipo austriaco, sin el potencial que le caracterizaba, va superando fases y se planta en las semifinales del torneo. Su rival será la anfitriona, la potente Italia de los Giuseppe Meazza y Raimundo Orsi, que además se había reforzado con los argentinos Enrico Guaita y Luis Monti. Y, lo que podría haber sido uno de los mejores partidos de la historia, terminó convirtiéndose en uno de los mayores escándalos. El dictador fascista Mussolini, en una maniobra política y populista, perfectamente orquestada, se iba a encargar de que el trofeo no saliese de Italia. Austria cae derrotada con malas tretas dentro y fuera del campo. El único gol del partido no debería haber subido al marcador ya que había fuera de juego del atacante italiano y falta al portero austriaco. A Sindelar lo cosieron a patadas, una y otra vez, ante la más absoluta permisividad del árbitro sueco Ivan Eklind. Sindelar acabó lesionado y ya no pudo volver a jugar más aquel mundial en plenas condiciones.

En 1938 el dictador nazi Adolf Hitler, que llevaba tiempo buscando anexionar Austria a Alemania, decide invadir por la fuerza a Austria. Y lo mismo que Mussolini removió todo lo habido y por haber para que Italia saliese campeona del Mundial de 1934, el gobierno nazi haría lo propio para que Alemania se alzase con el de Francia 1938. "Ganar un mundial es más importante para la gente que conquistar una ciudad de Europa del este" decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. Y dentro de sus planes Sindelar y parte de jugadores austriacos del Wunderteam ocupaban un lugar preferencial para poder lograr su propósito. Pero Sindelar, que amaba profundamente a Austria y era un hombre con valores, declinó en no pocas ocasiones las llamadas de la selección alemana alegando un sinfín de lesiones. Entre lesión y lesión los alemanes organizaron un partido para dar la bienvenida a los jugadores austriacos, que a partir de entonces pasarían a defender los colores de la selección alemana, en donde se enfrentarían ambos equipos. Sindelar y el resto de jugadores austriacos fueron "invitados" por las autoridades nazis a no mostrar todo su potencial para no dejar en mal lugar a la selección alemana. Sindelar hizo caso omiso de las indicaciones y jugó como siempre hacía, atacando constantemente, regateando con aquellos cambios de ritmo eléctrico que despertaban la admiración de la grada, e incluso se permitió la osadía de anotar un gol e ir a celebrarlo delante del palco de autoridades nazis, donde estaba el mismísimo Adolf Hitler. Su desafío fue tal que incluso el ministro nazi de deportes pidió que Sindelar no regresase al campo tras el descanso. 

Tras ese partido, el gobierno nazi cancela todos los contratos de fútbol austriaco, prohíbe a los judíos jugar en cualquier equipo y los detiene, lo que provoca una huida masiva de jugadores al extranjero. Además equipos de origen judío, como el Austria de Viena donde jugaba Sindelar, son obligados a cambiar de nombre y son controlados por gente afín a los nazis. Entre tanto Sindelar es convocado para disputar el Mundial de Francia 1938 con Alemania con la promesa de un equipo hecho en torno a él, pero se niega a ir por enésima vez. A principios de 1939 Matthias Sindelar aparece muerto junto a su novia, la judía Camilla Castagnola, en el apartamento de ésta. Tenía sólo 35 años. La autopsia de la época determinó que falleció por una inhalación accidental de monóxido de carbono, producto del mal funcionamiento de una estufa. Sin duda, las circunstancias que le rodean son aún un misterio: ¿fue obra de la Gestapo por sus desplantes al gobierno nazi? ¿Fue un envenenamiento por la condición de judía de su pareja? ¿o realmente fue un accidente doméstico?.

A su entierro asistieron más de 15.000 personas y se le hizo un funeral de Estado con todos los honores. Aquel hombre delgaducho, con un talento innato para el fútbol y lleno de valores, ilusionó a todo un país. Y ni tan siquiera la presión de estar bajo la lupa del gobierno nazi logró cambiarle ni un ápice. Hoy ocupa un lugar en el cementerio de Viena junto a otros ilustres personajes como Ludwig van Beethoven, Johann Strauss o Franz Schubert. En su barrio de Favoriten, una calle lleva su nombre. Lo mismo que una grada del estadio del Austria de Viena, donde además tiene una parte importante del museo del club dedicada a él. Incluso el popular videojuego de fútbol FIFA 2021 tiene un detalle para con él incluyéndolo en el apartado de jugadores míticos de la historia.