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16 febrero 2026

¿Sabías que...?

¿Sabías que el diseño del logo de la marca deportiva Nike costó tan sólo 35 dólares?

Phil Knight, creador de Nike, había estado trabajando durante varios años para la marca japonesa de calzado deportivo Asics. En 1964, tras varias desavenencias con la casa matriz de Asics Tiger, decidió montarse por su cuenta y crear su propia marca: Blue Ribbon Sports. Pero su iniciativa no tuvo el éxito esperado, así que cuatro años más tarde, en 1968, decidió renombrarla como Nike, en honor a la diosa griega de la victoria. Sabedor de la importancia de tener un logo representativo con el que se identificase a la marca, como ocurría con el logo de las tres bandas en sus rivales de Adidas, encargó su diseño en 1971 a una joven estudiante de diseño gráfico. Carolyn Davidson, que estaba matriculada en la Universidad de Portland, se puso manos a la obra con la promesa que le pagarían 2 dólares por cada hora que emplease en su diseño. No dispuso de mucho margen para obrar, ya que le marcaron unos plazos relativamente cortos y le indicaron que el logo debería asociarse con el movimiento. Así fue como nació Stripe (aunque hoy se le conoce como Swoosh), el logotipo tan característico de nike, y que representa a un ala. De entrada, la idea no gustó demasiado. "No me encanta, pero me acabará gustando", afirmó el creador de Nike. Y, sin más tiempo que perder, lo enviaron directamente a Guadalajara (México) para incorporarlo en el proceso de fabricación de material deportivo. Carolyn, por su diseño, cobró 35 dólares, unos 250 dólares actuales, y continuó trabajando vinculada a la multinacional de Oregón. El tiempo demostró que su diseño había constituido todo un éxito y Phil Knight supo reconocerlo en cuanto la empresa comenzó a cotizar en el mercado de valores. "The logo lady", como era conocida Carolyn en la empresa, recibió de su jefe unos bombones con la forma de su logo, un anillo de diamantes hecho de oro y grabado en él el Swoosh. Como si fuera poco, le entregó un sobre con 500 acciones, con un valor estimado de varios millones de dólares.

📷La imprenta CG

18 enero 2026

¿Sabías que...?

¿Sabías que la llama olímpica, uno de los símbolos más representativos de los Juegos Olímpicos, en la era moderna no se encendió hasta los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1928?

La tradición de la llama olímpica proviene de los Juegos Olímpicos de la antigüedad. Dado que el fuego tenía un carácter sagrado y que se utilizaba siempre, junto al sacrificio de animales, en el culto a los dioses, se prendía utilizando un skaphia, un artefacto que concentraba el calor de los rayos solares sobre la antorcha. La llama olímpica se colocaba, durante los cinco días que duraban las competiciones, delante del santuario dedicado a Hestia y de los templos dedicados a Zeus y Hera en la región de Olimpia, sede de las competiciones atléticas. Se sabe que este acto religioso fue celebrado ininterrumpidamente, como mínimo, desde el año 776 a.C. hasta el 393 d.C., tras la adopción del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano. Entonces, todas las prácticas consideradas como paganas, entre las que estaban los juegos olímpicos, quedaban vetadas por el emperador Teodosio I el Grande. Hubo que esperar quince siglos hasta que regresasen de nuevo los juegos olímpicos, eso sí, en una visión más moderna. Para su primera edición, la de Atenas 1896, se recuperaron algunos emblemas y símbolos de la Grecia clásica pero entre ellos nunca estuvo el fuego sagrado. Hubo que esperar hasta la edición de Ámsterdam 1928 para que apareciese, por primera vez, un gran pebetero que albergase la llama olímpica mientras durase el evento. La idea corrió a cargo de Jan Wils, el arquitecto holandés que diseñó en estadio olímpico, que tuvo la feliz idea de colocar un gran pebetero sobre una torre de 40 metros de altura. Quería que se supiese a kilómetros de distancia que en Ámsterdam se estaban celebrando los juegos olímpicos. Eso sí, su encendido no corrió a cargo de ningún atleta, ni por una sacerdotisa. Fue encendido por un empleado de la compañía de gas al girar una manivela, al igual que ocurriría 4 años más tarde en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932.

Hubo que esperar hasta los Juegos Olímpicos de Berlin 1936 para que apareciesen, basándose en el culto que rendía el régimen nazi al fuego y su afición a las marchas nocturnas con antorchas, los relevos portando la llama olímpica. El alemán Carl Diem, secretario general del comité organizador de los llamados juegos nazis, con el objetivo de publicitar el gobierno de Adolf Hitler, tuvo la idea de conectar los Juegos Olímpicos modernos con la era antigua. Para ello, diseñó un relevo de antorchas que partiría de Grecia, y que iría recorriendo otros cinco países (Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Austria y Checoslovaquia), hasta llegar a Alemania. En total participaron 3.331 personas recorriendo 3.187 kilómetros, desde Olimpia hasta Berlín. El último relevo fue dado por el atleta alemán Fritz Schilgen, encargado de entrar al Estadio Olímpico de Berlín con la llama olímpica en la mano, y encender el pebetero. El evento fue inmortalizado por la cineasta nazi Leni Riefensthal en su documental Olimpia. Desde entonces, en cada nueva edición, se han ido sucediendo diferentes relevos desde las ruinas de Olimpia hasta la ciudad organizadora. 

📷La túnica de Neso

05 diciembre 2025

¿Sabías que...?

¿Sabías que Tales de Mileto, considerado como el primer filósofo de la historia, falleció en plena celebración de la LVIII Olimpiada?

Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios griegos, falleció durante la celebración de una de las pruebas atléticas, en plenos Juegos Olímpicos, a consecuencia de una insolación. En la Grecia clásica era costumbre acudir. al menos una vez en la vida, a presenciar una edición de los Juegos Olímpicos. A sus 78 años, Tales de Mileto, entregado al espectáculo que ofrecían las diferentes pruebas de los juegos, se olvidó de protegerse del sol que había ese día y falleció de manera repentina a consecuencia del calor y el agotamiento. 

15 septiembre 2025

¿Sabías que...?

¿Sabías que las antiguas polis griegas, y sus colonias a lo largo de todo el Mediterráneo, invertían ingentes cantidades de dinero para sufragar los entrenamientos de sus atletas de cara a los Juegos Olímpicos?

En la Grecia clásica no había nada equiparable a los Juegos Olímpicos ni a la gloria que los vencedores le daban a su ciudad de nacimiento. De entre todas las pruebas, la más prestigiosa era el estadio, la prueba más antigua del programa olímpico clásico. En ella, los corredores debían de completar casi 200 metros corriendo en una pista de cuadrigas. A ningún atleta griego se le pasaba por la cabeza competir por amor al deporte. Siempre competían buscando algún premio. Con el tiempo, las ciudades comenzaron a costear todos los gastos de los mejores atletas: entrenadores, masajistas, nutricionistas... y todo lo que les hiciese falta. Además, contaban con mecenas, ricos aristócratas que se encargaban de alojarles y darles manutención, además de facilitarles el disfrute de su gimnasio para los entrenamientos. Se guardaban celosamente sus métodos de entrenamiento y planificaban meticulosamente sus carreras previas a la cita olímpica. Sabían que los velocistas que entrenaban en solitario, y no competían frente a otros, perdían la ventaja que únicamente se obtenía compitiendo. Así que los corredores siempre querían verse las caras y medirse con sus rivales en las pruebas previas. Una de estas pruebas previas más importantes eran las Ptolemaias, pruebas celebradas en Alejandría (Egipto) y que rivalizaban con los juegos panhelénicos en grandeza. 

Al ganador de la prueba del estadio se le agasajaba como a ningún otro campeón olímpico. Colmaba todas las aspiraciones de fama y riqueza que inspiraban a todos los atletas griegos. En primer lugar, las propias olimpiadas solían reconocerse por el nombre del ganador de la prueba del estadio (los primeros fueron conocidos como la Olimpiada de Corebo de Élide). Se les esculpía una estatua en su honor en el ágora, el corazón político, social y económico de su polis natal. Tenían derecho a comer gratis cuantas veces quisieran, y de por vida, en el edificio del consejo, y a una buena pensión cuando se retirasen. Se sabe incluso de ciudades griegas que han abierto un hueco derribando parte de su propia muralla para que un campeón olímpico no tuviera que humillarse pasando por una puerta normal a su regreso.

15 agosto 2025

¿Sabías que...?

¿Sabías que... la historia de que la prueba de la maratón tiene 42,195 kilómetros en honor a la distancia que recorrió Filípides para avisar en Atenas de la victoria sobre los persas, en la batalla de Maratón, era mentira?

En realidad, Filípides no corrió 42,195 km, cubrió un total de 246 km, ya que tuvo que ir y volver a Esparta, en día y medio. Y no fue a anunciar una victoria a Atenas desde Maratón, como se dijo. Lo que realmente hizo fue ir desde Atenas a Esparta para buscar ayuda de dicha ciudad-estado helena. Y es que los atenienses no tenían suficientes tropas para contrarrestar al ejercito persa y no les quedó otro remedio que acudir a pedir auxilio a sus vecinos espartanos. Sin embargo, cuando Filipides llega a Esparta, éstos estaban celebrando sus fiestas patronales, con lo que regresa a Atenas corriendo y sin los ansiados refuerzos espartanos.


Además, hoy sabemos que Filípides recorrió la distancia a pie (si fuese a caballo levantaría sospechas entre los espías persas y lo matarían en el trayecto) y con toda su equipación (si fuese desarmado y sin su armadura, los propios helenos podrían confundirlo con un desertor y ejecutarlo). 
Esta historia fue tergiversada y adornada románticamente durante los siglos posteriores y llega a oídos de Pierre de Coubertain, el inventor de los JJOO modernos, quien la implanta en el programa olímpico. 

Si de verdad quieres emular a Filípides, has de saber que hoy en día, se sigue celebrando una prueba de resistencia que cubre los 246 kilómetros que separan Atenas de Esparta, ida y vuelta, sin descando: el Spartathlón

01 agosto 2025

¿Sabías que...?

¿Sabías que... los orígenes del lanzamiento de disco están en las maniobras militares de los antiguos soldados hoplitas griegos?

Los hoplitas, los soldados que conformaban las tropas de las antiguas polis de la Grecia clásica, llevaban consigo una armadura que podía rondar perfectamente entre los 22 y los 27 kilogramos. Cuando estos no podían sortear los ríos a pie y tenían que cruzarlos, lo primero que solían hacer es lanzar su escudo hasta la otra orilla mediante un gesto técnico bastante parecido al hoy empleado en las pruebas atléticas. Con el paso del tiempo, este gesto fue entrenándose primero con escudos y, posteriormente, a través de discos de dimensiones más reducidas y construidos con piedra o bronce. 

12 febrero 2024

Heráldica deportiva: Panathinaikos Athlitikós Ómilos

El Panathinaïkós Athlitikós Ómilos es un club polideportivo griego, integrado por 21 secciones deportivas diferentes, con sede en la ciudad helena de Atenas. Es uno de los clubes más populares de Grecia y de los más grandes del mundo en lo que a deportistas compitiendo en sus filas se refiere. Además tiene el gran mérito de haber introducido en Grecia varias modalidades deportivas y de ser el primero en apostar por secciones femeninas en muchas de de ellas.

Fue creado en 1908 cuando varios miembros del club de baloncesto Panellínios Atenas deciden abandonar el club ante la negativa de la directiva a crear una sección de fútbol. Aquellos disidentes fundan un nuevo club que, tras diversos cambios de denominación, acabará llamándose Panathinaïkós Athlitikós Ómilos (Club Atlético Panatenaico). Aunque inicialmente nace como un equipo de fútbol, poco a poco va abriendo paso a nuevas secciones deportivas hasta convertirse en el gigante actual.

Su escudo está ocupado mayormente por un trébol verde de tres hojas como símbolo de unidad, armonía y buena suerte. Este símbolo se ha convertido en su icono, por el que el club heleno es reconocido mundialmente.