El tenista murciano Carlos Alcaraz se ha convertido en el tenista más joven de la historia en alcanzar el número 1 mundial del circuito ATP. Muchos han querido ver en él al sustituto del otro gran icono del tenis español, el gran Rafa Nadal. Sin embargo, en el documental tira por tierra todos los paralelismos entre ambos a la hora de concebir una carrera deportiva al más alto nivel. Lejos de centrarse exclusivamente en el tenis, Carlos necesita desconectar periódicamente con su familia, sus amigos, incluso salir de fiesta como cualquier adolescente, para no cogerle manía al tenis. Para él el tenis es una diversión porque el día en que se convierta en una obligación sabe que será el principio de su fin. Así que se plantea su carrera deportiva a su manera, ganando o perdiendo, pero siempre teniendo él la última palabra sobre lo que más le conviene y/o apetece hacer. Sabe que la concepción vigente hasta ahora del deporte de alto rendimiento, en la que el deportista debe renunciar a casi todo por intentar alcanzar la gloria, no va con él. En una época en la que la nueva hornada de deportistas (Simon Biles, Ricky Rubio...) cuida y habla abiertamente de su salud mental, algo tabú hasta hace bien poco, no sorprende ver a Carlos decir que, cuando llegue el final de su carrera, podrá soportar el no haber ganado todo lo posible, pero nunca el no haber sido feliz. Para él, la felicidad ya es el éxito. De momento, los resultados le dan la razón, compartiendo esa filosofía que recuerda a otra gran figura del tenis, con una filosofía de vida parecida: Bjon Borg.
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