13 mayo 2026

¿Qué fue de... Charlotte Cooper?



Charlotte Cooper Sterry nació el 22 de septiembre de 1870 en Ealing (Inglaterra, Reino Unido). Fue la menor de 6 hermanos pero la más movida de todos ellos. "Chattie", que era el nombre por el que le conocían sus más allegados, mostró un gran interés por el tenis, que era un deporte practicado mayoritariamente por hombres, desde muy joven. Siendo una niña ingresó en el Ealing Lawn Tennis Club en donde, desde el primer día, mostró un talento innato para este deporte. Allí, en las pistas del club de tenis de su localidad natal, coincidió con el irlandés Harold Mahoney, uno de los mejores jugadores del mundo del momento. Gracias a sus consejos logró mejorar su técnica y el nivel de su juego a niveles no vistos en una mujer hasta entonces. De hecho, fue una de las grandes revolucionarias del deporte femenino en general y de tenis en particular. Es recordada por ser una de las primeras mujeres que comenzó a realizar los saques por encima de la cabeza y las voleas, algo que por entonces sólo hacían los hombres. Su potente saque y sus subidas a la red causaban estragos entre sus rivales. Así, con 13 años, ya empezó a hacerse un nombre en el tenis británico, sobre todo cuando ganó su primer torneo individual absoluto en Ilkley (Inglaterra). Con 14 gana el torneo que se organizaba en su club, el Ealing Lawn Tenis Club, la victoria de la que Charlotte guarda un mejor recuerdo: "Ganar mi primer campeonato del Ealing Lawn Tennis Club a los 14 años fue un momento muy importante en mi vida. Recuerdo perfectamente cómo, vestida por mi orgullosa madre con mis mejores galas, corrí al Club el sábado por la tarde para jugar la final sin rastro de nervios y gané; ese fue el primer partido realmente importante de mi vida".

En 1893 disputa su primer torneo de Grand SlamWimbledon, en donde logró alcanzar las semifinales tras caer ante la que será su gran rival en los próximos años,  Blanche Bingley. En 1894, con 24 años, prosigue su meteórica progresión y añade a su repertorio una gran consistencia en el juego desde el fondo de la pista, donde domina una gran variedad de golpes. Además, es capaz de leer los partidos como pocas jugadoras, desarrollando una gran inteligencia táctica. También fue una pionera en el campo de la preparación física ya que durante el invierno, cuando no se podía jugar en las pistas de hierba, trataba de mantener su forma física saliendo a correr y jugando al hockey sobre hierba. Gracias a todo esto, ese año conquista por primera vez el título de su club de tenis, el Ealing Lawn Tennis Club. En 1895 ganará su primer torneo de Wimbledon, en una final histórica, tras remontar dos 0-5 a su compatriota Helen Jackson. Pero no todo serán buenas noticias para ella, ya que en 1896, a las pocas semanas de ganar su segundo Wimbledon, se queda sorda. Una grave infección en el oído parecía haberle puesto fin a su incipiente carrera deportiva cuando contaba con 26 años. La importancia que tiene en el tenis el sonido de los golpes parecía hipotecar cualquier esperanza de volver a verle desplegar de nuevo todo su potencial. Pero nada más lejos de la realidad, ya que regresó con fuerza y en 1898 se hizo con su tercer Wimbledon. 

En 1900 los organizadores de los Juegos Olímpicos modernos, tras las presiones sufridas, acceden a que las mujeres puedan participar en ellos, teniendo sus pruebas propias. Atrás quedaban las misóginas declaraciones de su fundador, Pierre de Coubertin cuando decía abiertamente que "la presencia de la mujer en un estadio resultaba antiestética, poco interesante e incorrecta". Charlotte será una de esas 23 pioneras que sellaron su nombre en la historia del deporte olímpico femenino, con el añadido de que, además, se convirtió en la primera mujer de la historia en convertirse campeona olímpica. Logro que completará con una segunda medalla de oro, esta vez en la modalidad de dobles mixtos junto al inglés Reginald Doherty. A partir de este momento, su carrera deportiva pasará a un segundo plano en su orden de prioridades ya que en 1901 se casa con Alfred Sterry, un abogado que llegará a ser presidente de la prestigiosa Lawn Tennis Association. 

Y aunque pronto tuvo dos hijos, en los años siguientes siguió practicando el tenis, y compitiendo, todo lo que su tiempo libre se lo permitía. En 1908, con 37 años, jugó su undécima y última final de Wimbledon, con la que sumó su quinto entorchado, convirtiéndose en la ganadora más veterana del torneo inglés, récord que aún hoy perdura. Sus once finales de Wimbledon fueron otro hito que perduró en el tiempo muchos años hasta que en 1994, la tenista checoslovaca Martina Navratilova lo superó al jugar su duodécima final. Su carrera tenística, aunque ya a otro nivel, se prolongó hasta los 50 años, manteniendo un vínculo con el deporte el resto de su vida. En las instalaciones de Wimbledon se le sigue recordando porque siempre se desplazaba hasta ellas en su bicicleta, portando sus dos habituales raquetas de madera maciza de fresno: una para cuando hacía buen tiempo y otra para cuando las condiciones meteorológicas no eran las adecuadas. Falleció en 1966 en Helensburgh (Escocia), cuando contaba con 96 años. La Federación Internacional de Tenis la incluyó en 2013 en su Hall of Fame, en reconocimiento a su carrera deportiva y su aportación al reconocimiento del tenis femenino.

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