13 septiembre 2026

¿Qué fue de... Ray Ewry?

Raymond Clarence Ewry
, más conocido deportivamente como Ray Ewry, nació en Lafayette (Indiana) el 14 de octubre de 1873. Durante su infancia se le detectó poliomielitis, una enfermedad que, hasta la aparición de la vacuna a mediados del siglo XX, causó estragos entre la población infantil. Al afectar al sistema nervioso y a la movilidad de los miembros inferiores, Ray pasó gran parte de su infancia postrado en una silla de ruedas. Su familia temía que pudiese quedar así el resto de su vida así que buscaron urgentemente el consejo médico para tratar de atajar los devastadores efectos de la enfermedad. Tuvieron la fortuna de dar con un galeno adelantado a su tiempo, que les aconsejó unas tablas de ejercicios que, sobre todo, recuperasen y fortaleciesen los miembros inferiores. Ray comenzó a mejorar y, motivado por verse cada vez más alejado de la silla de ruedas, incluso comenzó a diseñar su propio sistema de entrenamiento. Con el paso del tiempo se obró el milagro. No sólo logró recuperar la plena movilidad de sus piernas sino que además empezó a destacar en las competiciones atléticas. Primero a nivel local y luego compitiendo para la Universidad de Purdue, en donde además de ser el capitán del equipo de atletismo también jugó en el de fútbol americano. 

Tras licenciarse, se mudó a Nueva York para trabajar como ingeniero hidráulico. Pero ni todo el glamour de La Gran Manzana hizo que se olvidase de aquello que le había llevado a esquivar una silla de ruedas durante el resto de sus días. Se afilió al New York Athletic Club, uno de los clubes sociales y deportivos privados más importantes de la ciudad. Compitiendo para ellos se convirtió en uno de los mejores especialistas de todo el país en las pruebas de salto de altura, salto de longitud y triple salto (pruebas similares a las actuales pero que, por entonces, se realizaban desde parado, sin la fase de carrera previa). Su progresión parecía no tener límites y se convirtió en un competidor insaciable, imbatible para sus rivales. Así que, cuando el Comité Olímpico Internacional publicó las pruebas que compondrían el programa olímpico de los Juegos Olímpicos de París 1900, Ray fue incluido en el equipo estadounidense. 

Con 23 años, aquel niño que había pasado su infancia postrado en una silla de ruedas, se plantó en la capital gala como uno de los mejores atletas del momento. No importó que le pusieran las tres competiciones en el mismo día, ni que su tiempo de recuperación en una prueba tan exigente como los saltos fuese menor que el de sus rivales. Se hizo con las tres medallas de oro en juego de las pruebas de salto sin carrera previa. A su regreso a los Estados Unidos siguió compitiendo y dominando las pruebas de saltos desde parado durante todo el siguiente ciclo olímpico. Para los Juegos Olímpicos de Saint Louis 1904 de nuevo acudió como gran favorito para subirse a lo más alto del pódium. Y no sólo consiguió revalidar sus tres títulos sino que además consiguió despachar la competición con récords casi imposibles para la época como los 3,47 metros en salto de longitud desde parado. Incluso se atrevió a probar con la prueba de triple salto, tal y como la conocemos hoy en día, pero no logró clasificarse. Durante los siguientes 104 años, ningún atleta volvió a igualar su hazaña de conseguir 3 oros en 2 olimpiadas diferentes. Y sólo Michael Phelps, el nadador norteamericano, lograría superarla 108 años más tarde tras conseguir 3 oros durante 3 citas olímpicas diferentes.

Con 31 años, y aunque aquella superioridad sobre sus rivales había desaparecido, acudió a una tercera cita olímpica: los Juegos Olímpicos de Londres 1908. Llegó sabiendo que no volvería a repetir su hazaña de alzarse con otros tres oros ya que la prueba de triple salto desde parado había sido cancelada del programa olímpico. Se centró en las pruebas de salto de altura y de longitud desde parado, alcanzando de nuevo el oro olímpico en ambas. Sus 8 medallas de oro en pruebas individuales, es decir, sin contabilizar los relevos, tardaron 100 años en ser superadas, cuando Michael Phepls ganó su noveno oro en 2008. Tras esa olimpiada Ray ya no volvería a competir en unos juegos olímpicos porque para la edición de 1912 el Comité Olímpico Internacional decidió cancelar todas las pruebas de salto desde parado de su programa. Tras su retirada, su historia fue tomada como referente para muchos norteamericanos, que hoy en día siguen idolatrándolo. Falleció en 1937, a los 63 años, por causas naturales en su casa de Long Island (Nueva York). Como reconocimiento a su exitosa trayectoria fue incluido en 1974 en el Salón de la Fama Nacional de Atletismo y en 1983 en el Salón de la Fama Olímpico de los Estados Unidos.

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