Aránzazu Isabel María Sánchez Vicario, más conocida deportivamente como Arantxa Sánchez Vicario, nació el 18 de diciembre de 1971 en Barcelona. Fue la menor de cuatro hermanos, que crecieron muy vinculados al mundo del tenis, constituyendo una de las mayores sagas del tenis mundial en su época. Así no es de extrañar que sus hermanos Javier, número 1 del mundo en categoría júnior en 1986, y sobre todo Emilio, número 1 del mundo en dobles y top 10 del ranking individual durante los años 80 y 90, fueran su modelo a seguir. Su primer contacto con el tenis llegó cuando apenas tenía 4 años y ya cogía una raqueta, que era más grande que ella, y se plantaba en los entrenamientos de sus hermanos mayores para pedirles que le lanzasen algunas bolas. Tras iniciarse en el Club de Tenis Pedralbes, fue en el Club de Tenis de Barcelona en donde completó toda su carrera como tenista, al igual que sus hermanos. Desde sus primeros partidos ya demostró ser una tenista diferente, con un gran desparpajo y, sobre todo, un talento descomunal. Tanto que, con sólo 13 años, consigue alzarse con el título de Campeona de España, doblegando en pista a tenistas mucho más experimentadas y que casi le doblaban la edad. Es entonces cuando Klaus Hofsäss, todo un cazatalentos y capitán de la selección alemana de tenis femenino, le ofreció una beca para ingresar en su prestigiosa academia de Marbella. Allí compartió pistas y entrenamientos con tenistas de la talla de la alemana Steffi Graf, a la que nunca le hizo mucha gracia ver a Arantxa por su academia. Sabía de su potencial, después de comprobar de primera mano la fuerza y la destreza con la que competía aquella niña de 13 años, que ya era el número 80 del ranking mundial. Y eso le preocupaba.
Durante el año y medio que estuvo en la Klaus Hofsäss Deutsche Schule, maduró a pasos agigantados muy influenciada por el sentido de la responsabilidad y la disciplina que tanto caracterizan a los teutones. Así que con 14 años se hizo profesional gracias al apoyo de una persona clave en su carrera deportiva: Elvira Vázquez. Sin medios para poder costear todos los gastos que exige el circuito mundial (viajes, cuerpo técnico, nutricionistas, gabinete de prensa...), fue clave la apuesta personal a través de su empresa, pastas La Familia, para esponsorizar a Arantxa. La empresa comenzó a potenciar el tenis femenino, dando apoyo a las federaciones española y catalana de tenis, a través de la organización de 19 torneos. Paralelamente, Arantxa comenzó a planificar detenidamente su calendario seleccionando aquellos torneos que más le convenían por fecha e importancia. Poco a poco comienza a subir puestos en el ranking, ganándose la fama de jugadora incómoda entre sus rivales. Su combinación, a partes iguales, de garra y calidad le llevó a dar más de una sorpresa a cabezas de serie a las que mandaba para casa antes de tiempo en torneos ya de cierto renombre."Cuanta más presión sentía por ganar y más público tenía respaldándome, más arriba me venía. ¡En esas situaciones me crecía muchísimo!" recuerda Arantxa. En Estados Unidos, el prestigioso comentarista Bud Collins la bautiza como "el abejorro de Barcelona" porque decía que derrotaba a sus rivales clavándoles el agujón. Pero no sería el único apelativo porque también "los franceses me apodaron "el cocodrilo", porque me colocaba al fondo de la pista, observaba, gestionaba y ejecutaba. Al final, yo creo que mi fuerza en la pista era la suma de todo: de mi juventud, de mi hambre de victorias, de mi carácter, de mi esfuerzo, de mi trabajo, de no darme nunca por vencida...".
A los 16 años se cuela en los cuartos de final de Roland Garros, se coloca el el Top 25 del ranking mundial femenino y acude a los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 como única representante femenina del tenis español. "Creo que entonces era tan joven que no fui plenamente consciente de la responsabilidad que conlleva estar en unos Juegos representando a tu país. Fue una experiencia inolvidable". Dos años más tarde, a punto de obtener la mayoría de edad, ya se cuela en el top 10 de la WTA (el circuito profesional femenino), al tiempo que se hace con su primer torneo de Grand Slam, tras derrotar contra todo pronóstico a la alemana Steffi Graf (la intratable número 1 del mundo por entonces) en la final de Roland Garros. En 1994, con 23 años, disputó su mejor temporada como profesional donde conquistó 2 Grand Slam (su segundo Roland Garros y su primer Open USA) y 6 torneos Master 1000. Además, lograría colocarse como número 1 del mundo tanto en individuales como en dobles, hecho que sólo han logrado hacer 4 tenistas más en la historia.
En 2002 se retiró con 29 títulos individuales (3 Grand Slam) y 69 en dobles (6 Grand Slam), además de conseguir 2 platas y 2 bronces olímpicos. Durante 11 temporadas estuvo en el Top 10 de tenistas individuales (12 semanas como número 1 del mundo) y durante 10 estuvo en el Top 10 de dobles (111 semanas como número 1). También ganó con España 5 veces la Copa Federación, siendo la tenista que ostenta el mayor número de victorias en la historia de esta competición (72 en 100 partidos). En 2004 descuelga la raqueta y comienza a competir de nuevo -sólo en dobles- con la mente puesta en sus quintos Juegos Olímpicos, los de Atenas 2004. Sin embargo, los años y la inactividad le pasan factura y, formando pareja con la valenciana Anabel Medina, caen en primera ronda ante las argentinas Paola Suárez y Patricia Tarabini, quienes acabarían consiguiendo el bronce.
Su reconocimiento como deportista de élite llegó con la Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo (1994), a la que seguirían el premio Príncipe de Asturias de los Deportes (1998) y la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo (2001). Tras su retirada definitiva del tenis, su vida personal ha sido una constante sucesión de problemas personales, legales y económicos. Se casó dos veces y se divorció en ambas ocasiones. Acusó a su familia por haberle controlado en exceso su vida y su dinero, estimado en más de 45 millones de euros. Incluso llevó a su padre a los juzgados bajo acusación de apropiación indebida y administración desleal de su matrimonio. También tuvo problemas con Hacienda ya que, pese a trasladar su residencia a Andorra por temas fiscales, no se informó bien sobre los pasos legales a dar y en 2011 tuvo que pagar una multa de varios millones de euros por los impagos cometidos entre 1989 y 1993. "Yo me dedicaba exclusivamente a jugar al tenis. Sabía que ganaba dinero, pero depositaba toda mi confianza en otras personas para que se ocuparan de esos temas. No tenía motivos para desconfiar. Ahora sí que sé perfectamente lo que tengo" .Esta situación prácticamente la dejó en la ruina y tuvo que recurrir a un crédito con el Banco de Luxemburgo que les reclamó 7,5 millones de euros a ella y a su marido por entonces. Tras llegar a un acuerdo con la entidad financiera, todos los meses debe de pagar la mitad de lo que gana dando clases de tenis para solventar su deuda.
Actualmente la tenista vive en Miami (EEUU) con sus dos hijos.
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